La felicidad nunca se va porque nunca se pierde. Puede estar escondida, pero nunca se va porque nosotros somos felicidad.
La felicidad es tu estado natural y, por ello, cuando algo se interpone la oscurece y sufrimos por miedo a perderla.
Nos sentimos mal porque ansiamos aquello que somos. Es el apego a las cosas que creemos que nos proporcionan felicidad lo que nos hace sufrir. No debemos apegarnos a ninguna cosa, ni a ninguna persona, ni aún a nuestros padres, porque el apego es miedo, y el miedo es um impedimento para amar. Los responsables de nuestros enfados somos nosotros, pues aunque el otro haya provocado el conflicto, el apego y no el conflicto, es lo que nos hace sufrir. Es el miedo a la imagen que el otro haya podido hacer de nosotros, miendo a perder su amor, miedo a tener que reconocer que es una imagen a la que decidimos amar y, miedo a que la imagen de nosotros, la que nosotros soñamos que la otra persona tenga de nosotros se rompa. Todo miedo es un impedimento para que el amor surja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario