No estés triste, ni que tampoco te pese el bien ajeno, no desees algo que no posees. Evita cualquier dolor o descicha por no poseer tu mismo lo que tiene otro, da igual que sean bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas. Evítate ese mal.
Porque cuando una persona se obsesiona y deja de vivir por estar pendiente de otras vidas o, en este caso, en la vida del que cree su adversario, de su entorno, y entre otras cosas siente agobio por cada uno de sus triunfos... Aparte de mostrar signos graves de inferioridad, te muestra que estás tratando con una persona psicológicamente enferma.
Y es que la envidia es una de las más potentes causas de infelicidad. Siendo universal es el más desafortunado aspecto de la naturaleza humana, porque aquel que envidia no sólo sucumbe a la infelicidad que le produce su envidia, sino que además alimenta el deseo de producir el mal a otros.
La envidia quedaría configurada dentro de los sentimientos intensos, vehementes, tendendiales, con un influjo poderoso. Es proteiforme. Sus manifestaciones son la crítica amarga, la sátira, la diatriba, la injuria, la calumnia, la insinuación pérfida, la compasión fingida, pero su forma más peligrosa es la adulación servil.
Nos encanta desear lo que no tenemos.
ResponderEliminarY a tenor de tu último escrito, interferir en la vida de todos los que están cerca de nosotros. Controlarles en definitiva, eso da sensación de poder.
Me gusta mucho lo que escribes.
Juan C. Mateos
Muchas gracias. Me alegra que te guste lo que escribo.
EliminarUn abrazo.
Y felicita al fotógrafo. También todas las fotos son buenas. En las que son tuyas estás muy bien.
ResponderEliminarJuan C. Mateos
Gracias de nuevo por lo que me toca. Ciertamente el fotógrafo es buenísimo. Le felicitare.
Eliminar