lunes, 11 de junio de 2012






















Hay que ver lo difícil que resulta en nuestro mundo negociar y vivir con libertad un acuerdo original de relación y de lo absurdo que resulta pensar que el mismo modelo puede valer para millones de personas al margen de sus diversas realidades.
Y es que con el amor no basta para crear lo que se necesita, desea o interesa.
La complejidad de la vida nos exige más habilidades y disposiciones que simplemente las del enamoramiento.
Enamorarse, quererse, compartirse, desearse, tocarse, comunicarse..., tener el mismo proyecto común. 

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