Quiero una vida que arda y me haga reír a carcajadas. No quiero llegar al final, o al mañana incluso, y darme cuenta de que mi vida es un conjunto de reuniones y latas de refresco, recibos y platos sucios. Quiero comer lo que me apetezca y cantar en voz alta en el coche con las ventanas abiertas y usar zapatos de color verde y permanecer despierta toda la noche riendo y pintar las paredes de mi cuarto del color exacto del cielo en este momento. Quiero dormir desnuda entre sábanas blancas y limpias con alguién que me abrace, ir a fiestas y leer libros tan buenos que me hagan saltar arriba y abajo, y quiero hacer reír a Dios todos los días, porque me alegra que diera vida a alguién que ama su regalo.
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