- Estás acostumbrada a cuidar a la gente.
El deje de su voz me llama la atención y levanto la vista.
- ¿Qué pasa? -pregunto, sorprendida por su expresión cauta.
- Yo quiero cuidarte.
En sus ojos luminosos brilla una emoción inefable.
El ritmo de mi corazón se acelera.
- Ya lo he notado -musito-
No hay comentarios:
Publicar un comentario