martes, 2 de octubre de 2012

Profecía autocumplida o el efecto Pigmalión





La idea viene del mito griego que cuenta la historia del rey Pignalión quien esculpió una estatua de la mujer ideal. Una vez terminada, Pigmalión quedó prendado de la escultura y quiso que se convirtiera en real. Pidió ayuda a Venus, la diosa del amor, la que ayudó para que su sueño se concretara. Y así nació Galatea.
Cuando una persona anticipa una situación, existen muchas posibilidades de que se cumpla. Es lo que se conoce como profecía autocumplida.
Si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales.
En otras palabras, la gente no reacciona simplemente a cómo son las situaciones, sino también, y a menudo principalmente, a la manera en que perciben tales situaciones, y al significado que dan a las mismas. Por tanto, su comportamiento está determinado en parte por su percepción y el significado que atribuyen a las situaciones en las que se encuentran, más que a las mismas. Una vez que una persona se convence a sí misma de que una situación tiene un cierto significado, y al margen de que realmente lo tenga o no, adecuará su conducta a esa percepción, con consecuencias en el mundo real.

No hay comentarios:

Publicar un comentario