miércoles, 31 de octubre de 2012

Si yo hubiera...




En la novela Lo siguiente en mi lista, de Jill Smolinski, la compañera de una chica fallecida en accidente descubre un papel con el encabezamiento: "Veinte cosas que debo hacer antes de cumplir los veinticinco". Aunque quien lee esta lista jamás ha alcanzado sus propias metas, se decide a cumplir los sueños de la desaparecida como un homenaje póstumo. Entre los hitos a realizar se encuentrar "besar a un desconocido", "cambiarle la vida a alguién" o "correr los 5000 metros".

Mucho más dramático es el reciente Antes de morirme, de Jenny Downham, en el que una adolescente con leucemia terminal decide ejecutar una lista de últimas voluntades mientras se encariña con un vecino cuyo padre ha muerto. La primera de sus prioridades es practicar el sexo.

Sobre las cosas que uno desearía haber hecho y que a menudo se descubren demasiado tarde, un texto atribuido supuestamente a Jorge Luis Borges analiza la vida en perspectiva desde el umbral de la muerte: "Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho me tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico, correría más riesgos. Haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a lugares donde nunca he ido. Tendría más problemas reales y menos imaginarios. Todo esto haría si tuviera otra vez la vida por delante. Pero ya ven, tengo ochenta y cinco años y sé que me estoy muriendo".

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