En la novela El difunto Matías Pascal, de Luigi Pirandello, su protagonista se encuentra accidentalmente en una posición envidiable. Tras languidecer varios años en una biblioteca rural frecuentada sólo por las ratas, una carambola del destino hace que mientras tiene un golpe de suerte en un casino -adonde ha acudido de forma clandestina- sea confundido con un hombre que se ha ahogado en el pozo de su pueblo. Incluso su amarga esposa está convencida de que es él.
Con el bolsillo lleno, el difunto Matías Pascal se las promete felices. Se inventa una nueva identidad -un pasado incluso- y se lanza al mundo en busca de una segunda oportunidad. Sin embargo, cuando le es sustraído el dinero en la pensión donde vive entiende que estar muerto presenta algunas desventajas. Alguien que oficialmente no existe no puede presentar una denuncia.
De esta novela yo he aprendido algo importante en cuanto al arte de renacer: sólo es posible construir a partir de lo que soy. Empezar de nuevo implica aceptar también todo lo que he sido previamente para, desde allí, alcanzar nuevas metas.
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