A veces ansío un certificado de garantía, una promesa que sé que no puedo reclamar. Esas cosas no existen. Ni siquiera a la gente que se casa les es posible contar con el amor de otra persona toda la vida. No sólo porque hay divorcio y hay muerte, sino también el deterioro de la pareja, y algo que siempre me ha resultado más aterrador incluso que el abandono: el aburrimiento, aquella sensación de estarme muriendo en vida que ya he conocido en una ocasión.
Y yo creo en la pareja, en el matrimonio, nunca he dicho lo contrario. Creo en la sinergia. Creo en el amor y en el sexo.
Estoy convencida de que llegado el caso podría dedicar todos mis días a estar con él sin hacer otra cosa y sentirme feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario