Cada persona es más que una persona, cada persona constituye una determinada intensidad de existencia que se envasa en formas distintas en momentos concretos, una multiplicidad contradictoria.
No soy siempre la misma.
En algunas ocasiones he sentido diferentes cambios en mi vida y cada uno ha sido como una marea, como una enorme ola que llegase a la playa y arrastrara cuanto encontrara, dejando tras de sí la orilla virgen de mis pisadas, trayendo a ella a una nueva Marta que olvidara las desgracias y los sinsabores de la antigua.
Y es sólo por eso que he sobrevivido: porque he impuesto la desmemoria en mi existencia, porque he ido olvidando muchas reinterpretaciones de mí misma para volver a reinventarme cada vez que he creído que sería imposible soportar la vida tal y como la estaba viviendo.
Ya no intento explicarme a mí misma en términos lógicos.
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