Lo quiero todo. Quizá porque no soy una mujer sensata.
Lo quiero todo.
Todo.
No me conformaré nunca, jamás, de ningún modo y por ningún motivo...
Me pido el cuento de hadas con príncipe, carroza, zapato, beso y calabaza.
Me pido el amor imposible y los sueños cumplidos.
Me pido la vuelta al mundo en globo, los gatos de colores y el libro de los cuentos que nunca nadie escribió.
Me pido mis sueños y mis 'quieros'.
Me pido la vida entera para degustarla trago a trago.
Me escucho, me siento y me quiero.
Y lo quiero todo.
Para mí es el mejor de los consejos, el que me abre las puertas a la vida y la mente a lo que ocurrirá, el que pone las manos a la obra para hacer que ocurra; es el consejo que me lleva a escuchar al mundo y cuestionar, a errar y a acertar, a decidir y jugar. Y es también el que lleva al puro placer, ocio y disfrute, al capricho de verano colgado de un buen bolso o un precioso zapato, a los vestidos de colores, un vino, los aromas del calor y un croiassant para desayunar tostado con mantequilla.
Me pido no seguir nunca más las listas de 'correcto' e 'incorrecto' religiosamente aprendidas e interiorizadas a lo largo de los años.
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