Me despierto, me levanto, voy hacia el cuarto de baño y me miro en el espejo. Me devuelve mi reflejo y yo pienso que estoy despeinada (lo cuál no es nada raro en mí), tengo mal color, etc...; hoy mi día empezará mal seguro con esos pensamientos negativos. Porque, en definitiva, la vida es eso, un espejo, que nos devuelve lo que le damos, que refleja nuestro interior.
Situarme delante de un espejo para enfrentarme con mi interior que es el que determina todo lo que me sucede en la vida.
Todo lo que viene a mi en algún momento, es el regreso de todo lo que ha salido de mí. Los acontecimientos que ocurren en la realidad son el resultado. Cada resultado siempre tiene una causa. Y esta causa se halla en mi interior. La realidad de mi vida es el espejo que refleja mi interior. Lo que tengo en mi corazón en cada momento, es lo que veré fuera de mí.
Lo que me hace libre de verdad es saberme responsable y creadora de mi propia realidad.
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