... una aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y una aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad. Y una empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.
Se aprende a no dar nada por supuesto y a no creerse el centro del universo.
Se aprende a vivir con perspectiva de realidad y no de quimera.
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