La actividad mental es como una cobra de veneno mortal.
Si no interferimos con la cobra, seguirá su propio camino. Aunque sea extremadamente venenosa, no me afectará; simplemente, no me acercaré a ella ni la agarraré, y así evitaré su mordedura.
Dejo de lado mis preferencias y mis odios. Los trataré de la misma manera como trato a la cobra.
No interferiré con ellos.
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