Creo que se puede compartir un sólo corazón, que te proporciona la dicha o la desgracia según el momento. Ser cautivo de una condena para bien o para mal. Pase el tiempo que pase, permanezcamos juntos o no, nos hallamos unidos por el placer y el dolor de pertenecernos, de no ser dueños de nuestra voluntad.
Al principio solo era una sospecha que tenía; ahora, sé que estas palabras son ciertas.
La pasión no hace mujeres y hombres libres, pero una pregunta ronda constantemente en mi cabeza: sí pudiera escoger: ¿tomaría partido por mi supuesta libertad?
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