Asume tu responsabilidad.
Toma la iniciativa.
No pidas ni perdón ni permiso.
Ninguno de nosotros hemos elegido nuestro lugar de nacimiento. Ni tampoco las oportunidades que nos ofreció nuestro entorno social y familiar. Y no es fácil sobrevivir a un montón de años de sistema educativo. Y ahora, hoy en día, muy pocas personas conservan la intuición, la autenticidad y la creatividad innata con la que nacieron. Sin embargo, al entrar en la edad adulta somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.
Por más que a veces la presión de la sociedad pueda ser asfixiante, nadie nos apunta con una pistola a la hora de elegir. Y entonces, ¿por qué somos tan obedientes? ¿por qué hacemos lo que se supone que hemos de hacer, siguiendo al pie de la letra las consignas que nos propone el sistema? Recibimos órdenes desde que nacemos. No solemos utilizar nuestra iniciativa hasta que alguien desde afuera nos dice que podemos hacerlo.
Quiero declararme en "desobediencia civil". Su definición clásica y popularizada por Thoreau alude al "acto de no acatar una norma de la que se tiene obligación de cumplimiento". Voy a tomar las riendas de mi vida emocional. Me emancipo de las expectativas inconscientes de mi entorno social. Sigo la voz de mi corazón y me convierto en quién estoy destinada a ser.
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