Existe una frase en la vida de todos nosotros que nos pone patas arriba. Sólo una. Sólo una que nos cambia todo. Nunca sabemos cuál será. Pero llega. Y cuando llega comprendes que no puedes evadirla y que la decepción o la dicha que te supone es absolutamente ineludible.
Ante el amor, cada uno de nosotros sueña con que nunca encontraremos esa frase que nos destroce. Ese puñado de palabras que rompen incluso lo vivido. Hay frases que no solo se llevan por delante parte de nuestra autoestima, sino parte de nuestra esperanza en un futuro compartido. Y, lo sabes, aunque a veces pretendas cerrar los ojos a la realidad.
En cambio, a veces, en ocasiones, hay frases que te elevan, que hacen que sientas que no puedes estar en otro sitio mejor y que se cuelan como una presencia por todas las rendijas de nuestro cuerpo y mente con cualquier excusa.
Las frases y los pensamientos son como las personas. Somos lo que pensamos y lo que decimos. ¿Cuántas veces en la vida presentís que aparecerá alguien especial que te revolverá de arriba abajo y te transformará para siempre con sus frases y con su presencia?

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