Construyo castillos en el aire y mis pies están lejos del suelo, ¿porqué no iba a hacerlo si me hace sonreír?
Es verdad que muchas veces es como construir un castillo en la arena, que cuando lo has terminado viene una ola y se lo lleva por delante. Y, entonces, uno va y lo construye más alejado de la orilla.
Y yo soy tenaz y persistente. Cabezota tal vez. En ocasiones me puede la pena y la desesperación, y entonces me hundo, como el castillo. Y aunque muchas veces eche de menos aquello que fue para mí realmente un sueño, siempre existe algo o alguién que me hace sonreír, ser feliz, optimista y valiente. Y os doy las gracias.
Entonces vuelve a hacer su aparición mi castillo en el aire. Y creo firmemente que algún día se materializará.
Así que como estoy convencida de que lo único imposible en la vida es lo que no se intenta, mi castillo cada vez tiene más habitaciones. Porque la realidad supera con creces la ficción que nos tragamos todos los días, positividad a tope.
Un mal momento, un mal día o una ola no van arruinar la vida que tengo por delante y que me espera. Una buena vida, rodeada de gente que me quiere y que me valora.
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