domingo, 28 de septiembre de 2014

En solitario


26 de septiembre

Sola con mi compañía. Sin pareja, familia o amigos.

He salido esta mañana temprano de casa y ya he llegado a mi destino. Bueno, hace ya unas horas. He disfrutado mucho el viaje, me gusta conducir, la carretera, la música y yo dándolo todo. Y, como viene siendo habitual en mí, a pesar del gps me he perdido un poquito casi al llegar. Afortunadamente lo encontré y he podido ocupar mi habitación antes de las 16.00 horas.

He escogido un sitio cerca por no darme una paliza conduciendo, y además, uno donde no hubiese estado antes para que no me vengan constantemente y de forma inoportuna recuerdos que perturben demasiado mi estado de ánimo, precario últimamente.

Y dispuesta a disfrutar de estos tres días que tengo por delante de mí misma, y a poner mi cabeza un poco en orden, que lleva casi dos meses patas arriba, hecha un lío y sin saber muy bien que camino tomar. A lo mejor tres días no son suficientes.

De momento el sitio no me parece ninguna maravilla y el hotel es normal pero vengo predispuesta a que me guste. Desde la terraza veo el mar, muy alto, porque estoy en la planta 10. Esta mañana cuando llegué estaba muy nublado pero ahora ha salido el sol. He comido en una terraza mirando la playa. He respirado y sentido el mar, la brisa, el sol... Algún día, aún no sé cuando, viviré muy cerca del mar. Me acunará, mecerá y relajará su sonido

Es la primera vez a mis 43 años que salgo sola. No sé si después de esto me gustará o no. Pero en principio me gusta compartir. Siempre he salido en compañía. Supongo que soy como una niña pequeña perdida y asustada a la que le gusta ir cogida de la mano. 

Pero dicen que a veces es necesario estar profundamente solo, ¿no? He viajado sola, comido, paseado, cenado y tomado una copa sola. Y al acabar este día puedo decir que he disfrutado mucho de mi soledad y de saberme lejos de todo y de todos. ¡Què diferentes se ven las cosas! Pero... siempre hay un pero... es que he comprendido que diariamente cargo con la compañía de alguien que no está a mi lado, y que mientras esté en mis pensamientos no habrá distancia alguna que me haga sentir sola, sonrio cuando lo recuerdo, y creo que todo lo que me haga sonreír debe permanecer siempre conmigo.

Me voy a dormir relajada y más o menos contenta por haber descubierto que no necesito a nadie, que si quiero a alguien a mi lado es porque quiero, no porque no sepa hacer las cosas sola. Sé. Pero quiero hacerlas con alguien a mi lado. 


27 de septiembre

Me he despertado a las 08,40. A pesar de estar cansada y con sueño, anoche me costó muchísimo quedarme dormida. No he descansado muy bien y me duele un hombro. Pero he descorrido las cortinas y hay sol y eso siempre es una buena noticia en la playa. En un ratito bajaré a desayunar. Me encanta el ambiente de los sitios de costa, relajado durante casi todo el día, un pantalón corto y una camisa, y luego al llegar la noche más arreglado para cenar, tomar algo o dar un paseo. De hecho, los paseos marítimos suelen ser como un escaparate.

Voy a ver si puedo dormir la siesta un poco y me levanto mejor. He pasado una mañana estúpida. Haciendo fotos estúpidas de un lugar estúpido elegido al tuntun, porque nunca se me habría ocurrido venir en mi vida a este pueblo ni tenía el menor interés. Eso es en lo que ha estado mi cabeza toda la mañana. ¿Qué necesidad tengo de estar aquí, gastando un dinero que seguro que me hará falta para otras cosas? Estupideces que me dan de vez en cuando. ¿Qué es lo que tengo que demostrar? Lo único positivo de la mañana es que he tomado mucho sol en un sitio casi fantasma y que mi moreno durará un poco mas. 

He pasado toda la tarde caminando sin rumbo. He sentido envidia de todas y cada una de las personas que iban acompañadas y que compartían algo: unas risas, una charla, un enfado, una mano, una caricia, un chiste, un gesto... He parado en una terraza a tomar un café y a observar en parte con tristeza. He seguido caminando hasta que ya no sabía donde ir y me he dado casi de bruces con uno de esos locales chinos donde hacen la manicura y la pedicura. Y me he metido dentro. No tenía ninguna necesidad, venía con la manicura hecha de casa. Y he descubierto que también en esto los chinos, chinas en este caso son la leche. Por cuatro euros me han hecho la mejor manicura de toda mi vida. Que cuidado, mimo y esmero. Además de ninguna prisa. Ha terminado conmigo dejándome unas uñas perfecta y he seguido caminando de vuelta al hotel. He mirado todos y cada uno de los puestos del paseo y en uno de ellos he encontrado mi anillo. Una vez prometí delante de alguien que tenía que encontrar un anillo que a mí me pareciera especial, de compromiso, para comprometerme conmigo misma a quererme y a respetarme más, y mira por donde, ahí estaba, además de mi medida. La manos y las uñas perfectas y justo después aparece el anillo perfecto. No dejo de mirarme la mano.

Ha terminado mi día, con una tristeza casi infinita, pero que supongo que hoy tenía que estar aquí, sobre todo por que quiero dejar que se vaya para dejar paso a otras emociones. Así que he decidido no apartarla, sino dejar que pase sobre mí, que me arrase y que me libere. 

Y que lo de ayer fue bonito, pero que no me sirve, me siento sola, como el dicho popular, como un perro sin amo, y que los recuerdos están muy bien, pero que no pueden nunca sustituir a una piel, unas manos o una voz.

Pastillita de melatonina y a la cama. Que mañana será otro día. Espero y quiero que mejor.

http://youtu.be/teprNzF6J1I




28 de septiembre 

He dormido muy muy bien, aunque el hombro me sigue doliendo mucho, la mala noche anterior y que tengo la costumbre de llevar el bolso ahí colgado siempre. Después de desayunar he salido a dar un paseo, pero hoy aquí esta muy nublado, medio lloviendo y hace fresco, es el primer día que me pongo cazadora, así que no ha sido demasiado largo. 

A pesar de todo me da pereza volver a casa. Aún con mi soledad a cuestas he sentido mucha paz y he estado muy tranquila. Sé que no volveré a ver el mar en mucho tiempo, así que ahora si que se acabó el verano para mi.

He llegado a casa por la tarde, el viaje ha sido bueno, sin apenas tráfico, he recogido mi maleta, me he duchado y me he puesto el pijama. En casa se está bien.

Mañana todo volverá a su sitio. Es un ciclo. Todos tenemos un timón. Descubrir el mapa es solo cuestión de tiempo. Quizá yo haya empezado ya. 

¿Que he aprendido? 

Que quiero seguir siendo como soy y que me quieran. 

Que mi seguridad no es real, que estoy poco segura de muchas cosas. 

Que no me vale cualquier sitio ni cualquier persona.

Que una de las únicas verdades de mi vida es que lo que siento por él no lo he sentido nunca. 

Que tengo que aprender a mirarnos de lejos y amar nuestras distancias, espacios y abismos. 

Que todo llega y que las decisiones hay que tomarlas en su justo momento y no antes. 

Que tengo mucha mas paciencia de la que yo creía. 

Que aunque estos tres días me han venido muy bien, no quiero volver a viajar en soledad.

Que tenía que salir. Que ya sé hacerlo. Sabia o imbécil. Tampoco me importa. Que no puedo perseguir imposibles mientras se me escapa el presente y el futuro.

Que solo quiero que todo vuelva a ser normal. Tú y yo. Normal. Divertido. Simplemente normal.

Que soy muy valiente para unas cosas y muy convencional para otras. Ni yo me comprendo.

Y que no ha sido tiempo perdido, sino tiempo aprendido.

http://youtu.be/REPI5cONUkY







2 comentarios:

  1. No estés triste. Todo pasa y volverás a viajar con buena compañía.
    Puedes contar algo mas?
    :)

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    1. No, no puedo. Ni quiero. Ya he contado demasiado.
      Gracias por leerme.
      Un abrazo.

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