Últimamente me ha dado por pensar, cuestionar y reconsiderar algunas cosas de las que estaba más o menos convencida.
Ahora sé que tengo un futuro, igual que tengo un presente. Porque cuando tienes todo el futuro por delante, es mucho más fácil sobrellevar un presente de escasez. Escasez del tipo que esta sea.
Ahora no entiendo muy bien como hace no tanto podía decir que solo existe el presente y que hay que disfrutarlo sin pensar en el ayer ni en el mañana. Como si el pasado y el futuro no condicionaran de manera determinante mi presente.
Como si fuera lo mismo el presente de un chaval de veinte años, que el presente de una persona de cuarenta y tres, o el presente de un anciano de ochenta.
¿Acaso pesa lo mismo un presente en el que solo hay futuro que un presente en el que solo hay pasado?
Así que voy reconsiderando mis ideas, lo que me llena de optimismo. Optimismo al pensar que tengo muchas cosas por hacer, por vivir, por sentir. Que todo es posible. Y que todo llega a su debido momento.
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