...extendió sobre los lugares hacia el norte, al principio con tanta rapidez como el agua, pero bien pronto su velocidad se aminoró y corría más bien espeso como la miel. Pero el 7 de septiembre una roca de considerable tamaño se levantó del seno de la tierra con un ruido parecido al trueno, y por su presión forzó la lava, que desde el principio se dirigía hacia el norte, a cambiar de camino y dirigirse hacia el noreste y noroeste. La masa de lava llegó y destruyó en un instante los lugares de Maretas y de Santa Catalina, situados en el valle.
El 11 de septiembre la erupción se renovó con más fuerza, y la lava comenzó a correr. De Santa Catalina se precipitó sobre Mazo, incenció y cubrió toda esta aldea y siguió su camino hasta el mar, corriendo seis días seguidos con un ruido espantoso y formando verdaderas cataratas. Una gran cantidad de peces, que habían perdido su vida en la orilla, flotó en la superficie del mar. Bien pronto todo se calmó, y la erupción pareció haber cesado completamente.
El 18 de octubre tres nuevas aberturas se formaron inmediatamente encima de Santa Catalina, que arden todavía y de cuyos orificios se escapan masas de un humo espeso que se extiende por toda la isla, acompañado de una gran cantidad de escorias, arenas y cenizas que se repartieron todo alrededor, viéndose caer de todos los puntos gotas de agua en forma de lluvia. Los truenos y las explosiones que acompañaron a estos fenómenos, la oscuridad producida por la masa de cenizas y el humo que recubría la isla forzaron más de una vez a los habitantes de Yaiza a tomar la huida, volviendo bien pronto, porque estas detonaciones no parecían acompañadas de otro fenómeno de devastación.
(...)
La historia de Lanzarote va ligada a sus volcanes como una lapa. Y más si cabe hace casi 300 años, cuando la tierra se abrió en Timanfaya, hoy Parque Nacional, y las llamas y los torrentes de lava brotaron durante más de diez días. Como el mísmisimo infierno, si es que existe. Una montaña, entre las nueve y las diez de la noche, emergió desde el mismo seno del firme y su aparición solo fue el preludio de otras cuantas más. Aquella catástrofe que narran las crónicas de la época cambió de tal modo la morfología de una isla que se asocia desde entonces a sus colosales chimeneas naturales. En el Parque Nacional de Timanfaya se contabilizan hasta veinticinco volcanes, como la Montaña de Fuego.
Desde el corazón del Timafanya se ofrecen muchas rutas para realizar. Yo sólo recorrí 12 kilómetros, partiendo desde el islote de Hilario, que es la que recoge los principales restos volcánicos aparecidos durante los siglos XVIII y XIX. Otra de las rutas que seguí fue la que recorre la obra de César Manrique, que entre otros trabajos, diseñó un horno-asador para un restaurante de comida autóctona (Restaurante El Diablo), que utiliza como fuente de calor la energía geotérmica procedente del calor volcánico que palpita en el corazón de Lanzarote. Otra de sus increíbles obras es los Jameos del Agua, impresionante de verdad, unos tubos volcánicos con un lago natural en su interior.
Teniendo tiempo creo que merece la pena recorrer sus casi 50 kilómetros. En otra ocasión intentaré ver lo que me queda ;-) no solo del Timanfaya sino del resto de la isla.
Me perdí algunas cosas, pero no importa, porque logré mi objetivo: perder el miedo al silencio.
Thirty Seconds to Mars - Hurricane (censored version)
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| Pueblo de Mancha Blanca |
Buenísimos días,
Es domingo,
Disfrutad de este maravilloso día de sol...


Muchas gracias, me ha gustado mucho y es muy interesante.
ResponderEliminarBegoña
Gracias a ti por participar ;-))
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