martes, 1 de mayo de 2012

Triunfos

























"La educación es lo que queda después de que uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela" (Albert Einstein)

"Siempre me ha encantado aprender. Lo que no me gusta es que me enseñen" (Winston Churchill)

"El fracaso es un episodio, nunca una persona"


En la escuela se aprende sólo el pasado, los hechos conocidos. Cuantos más hechos se recuerdan, mejores son las notas. Los que fracasan en la escuela no están interesados en el pasado, tal vez porque piensan en clave de futuro. O simplemente no tienen buena memoria. Pero esto no significa que no puedan tener éxito.
Lo único que desmuestra el fracaso escolar de estos niños es que la educación académica no ha sabido estimular su imaginación. Según esta hipótesis, los primeros de la clase dominan el pasado, mientras que muchos malos estudiantes son especialistas en imaginar el futuro, que es donde se encuentran sus éxitos. Por muy malas notas que hayan cosechado, si tienen un objetivo en la vida, encontrarán las fuerzas y los recursos para alcanzarlo. Para ellos, el mundo exterior es la verdadera escuela que les pone a prueba y les procura grandes lecciones.
En una sociedad que promueve la comparación hay personas que sufren un complejo de inferioridad por el hecho de no tener una carrera universitaria, especialmente si frecuentan un ambiente de licenciados. Sin embargo, basta echar una mirada a las biografías de grandes empresarios, intelectuales y artistas para comprobar que muchos de ellos no terminaron sus estudios.
Mantener viva la curiosidad, aprovechar las oportunidades y saber rodearse de las personas adecuadas son elementos mucho más decisivos para alcanzar el éxito que un título académico, por muy brillante que sea el expediente.
También parece demostrado que hacer algo que nos guste -o lograr que nos guste lo que hacemos- es un ingrediente esencial para triunfar. Más allá de la inteligencia con la que estamos equipados, una actitud constante e inmune al desánimo completaría el kit básico.
La memoria no es cuestión de acumulación, sino de comprensión. Cuando se habla de violencia en la escuela no hay que olvidar que la escuela es, per se, el lugar de todas las violencias. Es el lugar donde se entrechocan el conocimiento y la ignorancia. Enseñar es violento, es violentar al otro.
Dejando de lado los tópicos, en cualquier cultura hay diferentes grupos humanos, según se combinan la creatividad y la inteligencia:
  • Mucha creatividad y mucha inteligencia. Son personas con una alta capacidad de atención a sus tareas. Suelen ser populares en su entorno y poseen una gran autoestima.
  • Poca creatividad y poca inteligencia. Como no les gusta correr riesgos, se refugian en los convencionalismos. Buscan la seguridad de las cosas y personas conocidas. Acostumbran a ser tímidos y con baja tolerancia a las críticas.
  • Mucha creatividad y poca inteligencia. Su problema es que poseen una capacidad de atención muy reducida. Tienen buenas ideas, pero se dispersan demasiado fácilmente. Se caracterizan por un alto nivel de autocrítica y tienden a aislarse.
  • Poca creatividad y mucha inteligencia. Confían mucho en sí mismos, pero necesitan trabajar en un entorno ordenado y previsible. Destacan por su alto rendimiento laboral y académico. Acostumbran a ser extravertidos y sociables.
La cuestión es: ¿por qué algunos logran superarse y triunfar, mientras que otros arrastran su frustración todo la vida?
El factor diferenciador se llama resiliencia, es decir, la capacidad de realizarse y ser feliz, independientemente de lo traumático que haya sido el pasado de cada persona.
La clave es entender esta diferencia de pasado como algo positivo, ya que nos permitirá realizar cosas extraordinarias. Proyectarse hacia el futuro. Si hay una meta y ganas de alcanzarla, la metamorfosis es sólo cuestión de tiempo.

Más importante que la inteligencia es la alegría de ver que uno es capaz de vencerse y ponerse metas y cumplirlas. Una persona con voluntad llega en la vida más lejos que una persona inteligente. El problema no es de cabeza sino de método. Cada uno se educa a sí mismo a través de las experiencias personales. La vida enseña más que muchos libros. La vida es la gran maestra.

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