miércoles, 11 de julio de 2012

Pecados capitales






Actualmente son siete aunque en principio eran ocho (se excluyó a la tristeza) y son una clasificación de los "vicios" mencionados en las primeras enseñanzas del cristianismo para educar a sus seguidores acerca de la moral cristiana.
Es cierto el hecho de que no se hace referencia a ellos de una manera coherente en la Biblia y se han consultado otros trabajos literarios o eclesiásticos para conseguir definiciones precisas de los pecados capitales.
La teología de "El Purgatorio", la segunda parte del poema La Divina Comedia, casi ha sido la mejor fuente conocida desde el Renacimiento, y muchas interpretaciones y versiones posteriores, especialmente derivaciones conservadoras del protestantismo y del movimiento cristiano pentecostal han postulado temibles consecuencias para aquellos que cometan estos pecados como un tormento eterno en el infierno, en vez de la posible absolución a través de la penitencia en el purgatorio.
El término capital no se refiere a la magnitud del pecado sino a que da origen a muchos otros pecados:
Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal. Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana caída está principalmente inclinada.
(Tomás de Aquino).
A saber: Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia.
Por si no tuviéramos bastante, en el año 2008, el regente del Tribunal de la Penitenciaria Apostólica del Vaticano, presentó otra lista, ya ampliamente divulgada, con la denominación de pecado social o nuevos pecados capitales: realizar manipulaciones genéticas; llevar a cabo experimentos sobre seres humanos, incluidos embriones; contaminar el medio ambiente; provocar injusticia social; causar pobreza; enriquecerse hasta límites obscenos a expensas del bien común; consumir drogas.
Así que el Vaticano ha decidido modernizar la lista exhibiendo una atención especial hacia los llamados "pecados sociales", aquellos cuya comisión va en contra de la justicia en las relaciones entre persona y persona, entre la persona y la comunidad, y entre la comunidad y la persona.
El resultado son siete nuevos pecados capitales, que condenan como ofensas a Dios acciones tales como enriquecerse a costa de los demás o algunas investigaciones científicas con implicaciones bioéticas.
Así que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. ¿Quién se libra del fuego eterno? ¿Quién quiere librarse?
En los próximos días os iré hablando de los siete pecados capitales.
Hasta mañana.

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