domingo, 26 de agosto de 2012

La mejor respuesta a todas mis preguntas




Mi querido Juan, que es mi guía, mi luz, sin el que yo me sentiría perdida en muchos momentos de mi vida, y el que me ha rescatado en muchos otros, me ha mandado este escrito para ponerlo en el blog como prolongación de mis dos últimos post (yo le había pedido previamente que escribiera algo). Así lo hago y lo comparto con vosotros porque es una auténtica maravilla leerle. 
Y desde aquí le digo que intentaré ir eliminando todas mis preguntas, ya que su enseñanza es que eliminando la pregunta encontraré la respuesta.
Os dejo con el texto para que lo disfrutéis de la misma forma que yo lo he hecho.
GRACIAS.



Me senté a meditar. Más bien la meditación llamó a mi puerta y me sentó de un golpe. Poco a poco mi loca mente empieza a observar el ajetreo, el ruido, los recuerdos y los deseos que invaden inconexamente cada segundo de mi existencia. Si observo descubro miles de pensamientos, deseos, miedos y esperanzas que sin relación ninguna entre ellos golpean mi pobre interior. ¡¡ Hay tanto ruido allí dentro!! Al mirarlo el silencio empieza a crecer. 

Uno de los errores más comunes en los que caigo es "querer" acallar el parloteo interior que está presente. Descubro que el camino no es parar la mente, silenciar forzosamente esa guerra interior, sino simplemente "mirar", "observar". Entonces cuando ya no quiero callar, sino que simplemente veo lo que sucede, sin condenar, sin justificar, sin aceptar, sin rechazar, sin identificarme, entonces, sólo entonces un profundo silencio inunda mi interior y la paz comienza a vislumbrarse.

Meditar no es una cosa rara, ni difícil, ni para personas con tiempo. Meditar es la vida misma, vivida con "atención", con observación, con ese proceso tan importante de mirar y ver, con ese camino del "darse cuenta" de cada uno de los segundos de tu existencia. Cada instante de tu vida vivido con atención y no con falta de observación es meditación.

Cuando la meditación me sienta, me ayuda a hacer más consciente mi silencio, mi vacío. Cuando soy sentado a hacer meditación, ensayo con esa actitud mía y disposición cada uno de los segundos del resto del día. Serenidad, paz, sosiego y lúcida consciencia permean cada célula de mi cuerpo. Por eso la meditación no se hace, la meditación sucede y cuando la permites pasas de ser actor a ser público y disfrutar de la obra de teatro que se presenta ante tus ojos. Una profunda y juguetona risa inunda entonces tu existencia.

Al meditar veo mis heridas, mis dolores, mis penas, mis sufrimientos y descubro que son vacío y nada. Ya no hay "mis" y todo se desvanece en un suceder fluido donde la belleza de lo que es desborda cualquier suceso que llega a mis orillas. Tu vida se convierte en una foto, donde cada instante es mirado, sin pasado, sin futuro, sin deseo, sin miedo y solo queda la belleza de lo que en el aquí y ahora te rodea.

No dejes de meditar, Marta, y verás como la problemática de tu blog de hoy queda resuelto. Ya no hay impulso, ni razón, ni batalla, ni pepito grillo..., sólo te queda el gozo inmenso de cada momento vivido.




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