viernes, 24 de agosto de 2012

Mis impulsos





Qué fácil es caer en ellos, qué difícil es reflexionar y oír a mi Pepito Grillo. Tengo que hacer acopio de energía y saber tomar las recaídas como un hecho natural.
Y es que el agotamiento es el principal enemigo de mis propósitos. Mi cerebro gasta mucho combustible para reflexionar.
Si dispusiera de una goma que borrara la culpa, mis recaídas resultarían simpáticas. Un ejemplo de mi hermosa imperfección.
¿Verdura o lazo de chocolate?, ¿caminata o sofá?, ¿refresco o Martini?, ¿cigarrito sí o cigarrito no?... Cuántas batallas interiores me provocan estos dilemas. Disyuntivas que me parten dolorosamente en dos. Que parten de mi lucha interior. Entre mi sistema impulsivo y el reflexivo.
El sistema impulsivo que funciona dirigido por los refuerzos inmediatos: el dulce placer del chocolate, el descanso envolvente del sofá, la flotación del Martini, la intensidad de la primera calada... Esta parte de mi yo no piensa, va a gratificarse directamente, no me importa qué pasará con mi cuerpo a largo plazo. Soy inconsciente, soy emocional, soy como una niña. Su opositor, el sistema reflexivo, es mi Pepito Grillo. Me avisa de qué me puede suceder si bebo alcohol, me recuerda que ayer me propuse por enésima vez que hoy iría a caminar... La razón es la que habita en este sistema.
¿Quién gana la batalla? Depende...

2 comentarios:

  1. Mejor loca e impulsiva.
    ¿Y la continuación?

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    1. Sin duda, me encantaría ser cada día mas loca. Impulsiva si que soy, creo.
      La continuación mañana jajjjajaj........

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