El bienestar tiene que ver con la ausencia de cualquier clase de dolor. Por eso a casi todos nos gusta lo mismo.
El bienestar es estar tumbada en su regazo y que él me toque el pelo o los pies. Y entrar en ese estado semiinconsciente, entre la vigilia y el sueño, desarmada y gozosa. Y quedarme muy quieta. Y que nada se mueva alrededor.
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