No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma. Aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo. Porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto. Porque no hay heridas que no cure el tiempo. Abrir las puertas. Quitar los cerrojos. Abandonar las murallas que te protegieron. Vivir la vida y aceptar el reto. Recuperar la risa, ensayar un canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo.
Celebrar la vida y retomar los cielos. No te rindas, por favor no cedas. Aunque el frío queme. Aunque el miedo muerda. Aunque el sol se ponga y se calle el viento. Aún no hay fuego en tu alma. Aún hay vida en tus sueños. Porque cada día es un comienzo nuevo. Porque ésta es la hora y el mejor momento. Porque no estás solo, porque yo te quiero.
(Mario Benedetti)
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