Necesito de alguien que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y desiertos con paciencia y aun cuando no comprenda, respete mis sentimientos.
Necesito de alguien que venga a luchar a mi lado sin ser llamado.
Alguien lo bastante amigo como para decirme las verdades que no quiero oír, aun sabiendo que puedo irritarme.
Por eso, en este mundo de indiferentes, necesito de alguien que crea en esa cosa misteriosa, desacreditada y casi imposible: ¡la amistad!
Que se obstine en ser leal, simple y justo.
Que no se vaya, si algún día pierdo mi oro y no puedo ser más la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo que reciba con gratitud mi auxilio, mi mano extendida, aun cuando eso sea muy poco para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo, pero puedo elegir a mi amigo.
En esta búsqueda empeño mi propia alma, pues con una amistad verdadera la vida se torna más simple, más rica y más bella.
Magnífico tu escrito, Marta.
ResponderEliminarEs verdad, la amistad implica lealtad, confianza...., con ella el camino se hace mucho más fácil y liviano.
Creo que una de las mejores cosas de la vida.
Un beso grande.
Gracias.
Eliminar¿Sabes que creo? Que cada vez es mas difícil de encontrar, es un bien escaso. Sobre todo cuando una persona esta bien, es feliz y le pasan cosas buenas, a los demás parece no hacerles demasiado "chiste", te miran colmo diciendo: y a mi porque no? En cambio cuando estas un poco de bajón parecen alegrarse porque pueden ayudarte y prestarte su hombro para llorar. Por eso necesito de alguien que sea incondicional. Suerte que algunos quedan.
Un beso.