Uno de los eslóganes del mayo del 68 francés fue justamente: "Seamos realistas, pídamos lo imposible". Lo que muchos vieron como un acto de esnobismo por parte de unos estudiantes de familia acomodada podría encerrar gran parte de verdad.
Al final, todo depende de lo lejos que un ser humano sea capaz de soñar. Sólo una década antes de que Martin Luther King pronunciara su célebre: "Tengo un sueño", nadie creía que los afroamericanos pudieran gozar de los mismos derechos que los blancos. Tras ser detenido en 1963 después de una protesta no-violenta, el reverendo nacido en Atlanta escribió en la cárcel una carta donde afirmaba que sólo con la acción directa se alcanzarían los derechos civiles. Cuando las autoridades le recomendaban que esperara para lograr aquellos avances, King argumentaba que "este "esperar" casi siempre ha querido decir "nunca"."
Por eso mismo, las circunstancias externas nunca deben ser un freno para un proyecto al que le ha llegado su hora. Dado que las iniciativas que surgen del idealismo acaban transformando la sociedad, debemos blindarnos ante las fechas del desánimo, como "eso es imposible", "hay crisis" o "ahora no es el momento".
En cualquier tarea que nos propongamos, incluyendo nuestro grano de arena para salvar el mundo, depende sólo de nosotros empezar a cambiar las cosas. Tal vez no obremos un milagro a las primeras de cambio, pero al menos nos habremos puesto en camino hacia un mundo mejor.
Como decía el poeta y ensayista Jorge Santayana, en una frase que inspiró incluso una canción a Billie Holiday, "lo difícil es aquello que puede hacerse inmediatamente; lo imposible sólo tarda un poco más".
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