Acertada, acertadísima esta frase de Don Quijote.
Y es que a la jerarquía eclesiástica nadie se ha atrevido a ponerla en su sitio, aun cuando con su mezquindad y oscurantismo se entrometen en temas educativos, éticos y científicos, en los que su incompetencia ha sido estruendosamente demostrada.
No lo entiendo.
¿Alguién puede explicarmelo?
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