Dicen, a veces he escuchado, que no hay que provocar demasiado cariño.
Y yo pienso: ¿cariño a medias?, ¿qué cariño será ese?, ¿controlado, reservándose...?
¡Así no se enseña a vivir, sino con las manos y con los besos, con la carne y los gritos...! ¡Y tocando, tocando!
Todos necesitamos mostrarlo. Todos necesitamos que nos lo manifiesten.
Esa intimidad...
La demostración de que se quiere cuidar y consevar a alguién.

No hay comentarios:
Publicar un comentario