martes, 30 de julio de 2013

¿El amor de tu vida llega después del error de tu vida?


Venía conduciendo camino a casa, escuchando a Cristhian Castro, tengo un montón de canciones que me grabó un amigo de él en el pendrive del coche, y, claro, inevitable pensar en lo que dice la canción, y casi todas son de amor o desamor con el "supuesto" amor de tu vida.
 
Y me hizo pensar que nuestra vida es una constante búsqueda de ese amor. Y que todos hemos pasado por enamoramientos,  idealizaciones, relaciones sexuales, amores platónicos, encuentros ocasionales, relaciones cortas, relaciones intensas, felicidad, desilusión, tristeza, vacío; y desde luego, haber creído o creer que encontramos el amor de nuestra vida, o que aún no lo hemos encontrado...
 
¿Tú ya diste con él?
 
¿Tendrá ese amor fecha de caducidad?
 
Aunque quizá la pregunta sería cuántas veces más tenemos que relacionarnos para encontrar a alguien que busque exactamente lo mismo.
 
A pesar de las relaciones que tengamos o hayamos tenido a lo largo de nuestra vida, desgraciadamente no creo que todos encuentren el amor de su vida.
 
Algunos me dicen que soy una romántica, y sí, lo soy. Porque creo que podemos tener varios amores a lo largo de nuestra existencia, pero el amor de tu vida es uno nada más. Hay una persona para nosotros y nosotros seremos la persona para otro. Lo ideal es ser esa persona para ambos, aunque es tan difícil... Coincide que también está ahí. Ese día no es un día cualquiera, se convierte en alguien especial en tu vida. Sin pensarlo, sin avisar, sin buscar, con una ansiedad y una emoción que rompe toda la razón. No hay razón ni lógica. Sí una necesidad insaciable.
 
Algunos pensarán que cada vez que amamos suena diferente y que renacen esas sensaciones. Yo no lo creo. Sólo hay una persona que nos provocará esas sensaciones, sólo hay una persona que hará que esas sensaciones perduren en el tiempo.
 
¿Cuánto han durando tus relaciones? ¿Tres años, cinco años, 20 años, 9 meses...? Da igual, esas relaciones con fecha de caducidad finalizan porque no deseábamos lo mismo en la vida, porque no era la persona destinada a nosotros.
 
Me rompieron el corazón, y también rompí el corazón de alguien; gané y perdí; lloré y reí... Y aún así no miro con nostalgia hacia atrás. No eran mi destino. En algún momento fueron mi elección pero no mi destino. No puedo decir que lo conocí tarde o pronto, sólo que nos conocimos en el momento justo. Y ahora por fin estoy en casa. El azar se puso de cara y tropecé con él. Tuve esa gran suerte.
 
Y a parte de esa gran suerte, existen signos inequívocos para mí: lo extrañas a todas horas; no puedes sacarlo de tu mente en ningún momento; cuando una mirada, una caricia, un abrazo, un beso, te hacen bailar mariposas en el estómago; cuando su felicidad es la tuya; cuando tus prioridades cambian; cuando te vuelves adicta a su contacto; cuando cada cosa que ves, escuchas o hueles, te recuerda a esa persona... Algunos me diréis o estaréis pensando que todas estas cosas se pasan con el tiempo; y yo os digo que no, que sí es el amor verdadero a pesar del tiempo que llevéis juntos, perdurarán. Seguirán existiendo de la misma forma, con la misma naturalidad e intimidad esa atracción sexual milagrosa, ese conocimiento mutuo y ese "sentir" al otro, esos amaneceres irrepetibles, esos sueños compartidos... La constancia no nos debilitará. Al contrario.
 
Otra vez mi romanticismo en este mundo plagado de escepticismo y cada vez con más adeptos. Soy incorregible.
 
El amor ha unificado nuestras dos almas en solo una esencia, dual, eso sí, en la manifestación. Y no es un sacrificio sino un gozoso acto de ofrenda hacia la persona que amo, no un mero intercambio de emociones, vivencias y sentimientos, que también pero no solo.
 
Y tú, ¿ya diste con él?

¿Sois el amor en la vida de alguien?







No hay comentarios:

Publicar un comentario