¿Le habrá gustado? ¿Me he quedado corto o ha sido suficiente? ¿Me volverá a llamar? ¿Seré el elegido?
Y es que tras una noche de cama todo son interrogantes y llegados a un punto de reflexión en nuestras vidas, las cuestiones sobre el sexo se convierten en infinitas. Ellos buscan la cantidad y ellas la calidad.
Para los hombres el hecho de haber tenido pocas amantes les afecta. En cambio, a las mujeres lo que les remuerde la conciencia es haberse acostado con la persona equivocada.
Pienso que las tres quejas principales de los hombres son haber sido demasiado tímidos en el acercamiento a una posible pareja, no haber sido arriesgados sexualmente durante su juventud y no haberse lanzado a la aventura en una noche desenfrenada. No obstante, para nosotras la mayor preocupación es haber perdido la virginidad con la persona equivocada, haber sido infiel a la propia pareja y habernos precipitado demasiado en el terreno sexual.
Para los hombres, cada oportunidad perdida para tener relaciones sexuales con una nueva pareja es una ocasión de reproducirse tirada a la basura. Sin embargo, en las mujeres la reproducción requiere una mayor responsabilidad, desde los nueve meses de embarazo y la lactancia, hasta el apego que dura toda la vida. Y es que escoger a la persona equivocada para tener descendencia puede convertirse en una elección de la que te puedes arrepentir siempre.
La huella evolutiva sigue siendo aún demasiado profunda.
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