Cuando uno es muy joven habla de enamorarse con divertida solemnidad, como si fuera un acontecimiento memorable, aunque, ¿qué es en realidad? Química, hormonas. Una jugarreta de la mente. Yo estoy enamorada. Fácilmente. Enamorarse es fácil. Cualquiera puede enamorarse. Lo complicado es seguir.
Todo es cuestión de egos. Siento que he comprendido algo importante. Puedes enamorarte de otra persona o tener el valor y la humildad de despojarte de alguna capa esencial de tí mismo y mostrarte el uno al otro en un nivel totalmente nuevo de "su otro yo", un nivel más profundo que saber el tipo de música que os gusta. A veces me parece que todo el mundo tiene demasiado orgullo autoprotector para desnudar sinceramente sus almas ante sus parejas desde hace mucho tiempo, de toda la vida quizá. Es más fácil fingir que no queda nada nuevo por conocer, caer en una cómoda camaradería. Resulta en ocasiones casi violento intimar sinceramente con tu pareja/cónyuge: ¿cómo se puede ver resplandecer a alguién y, al instante siguiente, compartir con él tu pasión más honda o el peor de tus temores? Es más fácil hablar de esto antes que tener que usar el cuarto de baño simultáneamente, abrir una cuenta corriente conjunta o discutir como poner el lavaplatos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario