Hay que disfrutar del camino. Los estereotipos solo confunden. Si pensamos en encuentros de película, casi nadie dará la talla.
Él la empuja con decisión instintiva al interior del apartamento. Ella se abalanza sobre él. Mientras lo devora a besos, se desprende salvajemente de su vestido. La pasión interior escala al mismo ritmo dentro de los dos y al mismo que la música de fondo. Se desploman exhaustos después de alcanzar el cielo en el mismo instante. Después de todos estos fuegos y furores, el rímel de ella sigue intacto en sus pestañas y el carmín ni ha perdido su color.
¿Han programado nuestras expectativas sexuales con miles de casos de película como éste?
Yo creo que habitan en nuestro inconsciente colectivo, dentro de un frenesí animal, que no comete ninguna torpeza. Se suele estar muy seguro de uno mismo y sin ningún tipo de vergüenza sobre su cuerpo (que por otro lado es perfecto). Y, por descontado, siempre alcanzan el clímax ¡y al mismo tiempo!
Hay todavía muchísimas personas que no se sienten cómodas hablando de sexo, de su sexualidad. Muchos tópicos se nutren de las imágenes que abundan en el cine o en los libros, y que se alejan de nuestra realidad. El desencuentro entre expectativas y vivencias es, sin duda, el principal motivo de nuestras frustraciones sexuales. Así pues, no tengamos expectativas.
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