Sufrimos frustrados por lo que desearíamos que fuera y no es, por lo que esperábamos que hubiera sido y no fue, por lo que queremos que sea y no llega. Generamos pensamientos negativos repetitivos y nos anclamos en sentirnos víctimas, nuestro pesar aumenta y se vuelve adictivo. Cuando pensamos mucho sobre lo que no funciona, nos agotamos mental y emocionalmente, acumulamos malestar y no podemos decidir con claridad. Si además nos anclamos en preguntas como ¿por qué sigues cometiendo los mismos errores?, ¿por qué me toca vivir esto?, sentimos dolor, pena y rabia.
Podemos cambiar de rumbo si prestamos atención a lo que nos aporta bienestar, preguntándonos y conversando sobre qué solución nos beneficiaría más, adónde nos gustaría llegar, que es lo que nos ilusiona. Según sea nuestro discurso interior, contribuimos a sufrir más o menos.
Es necesario controlar nuestros pensamientos para que no provoquen un efecto de martillo sobre el clavo que a base de golpes profundiza en el agujero. Lo que ocurrió ya pasó, pero dejó herida, y con los pensamientos recurrentes de angustia, rencor o culpa nuestra herida no se cura. No afrontamos lo que nos ocurre, no nos permitimos sentirlo. Y hay que hacerlo: sentir el placer así como el dolor. Aceptar ambos como vengan , gozar de ambos mientras duren, y dejarlos partir, cuando partan. Practicar la no resistencia y dejar ir el sufrimiento. Si nos resistimos a atravesarlo, la angustia se incrementa, pues no soltamos lo que ya no nos aporta, lo que necesitamos, ni damos espacio a lo que quiere nacer. Uno puede enquistarse en ese dolor, alargando el padecimiento y haciéndolo agónico. Si asumimos y pasamos el dolor, dejamos paso a lo nuevo.
Compartir la dificultad, darle nombre y expresarla, aligera la carga. Es más fácil si lo identificamos, lo nombramos, lo escuchamos, lo miramos cara a cara y lo humanizamos.
A mí me funcionan los mantras, me ayuda repetirlos, memorizarlos e interiorizarlos:
Ausencia de problemas en mi vida. Sólo llegan a mi vida buenas y gratas noticias. Acontecimientos que me hacen feliz.
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