lunes, 8 de junio de 2015
Educados
Un hombre educado no infravalora los besos, las risas, las sonrisas, las caricias, las buenas palabras, los gestos, las miradas, las rosas, las palabras bonitas...
Un hombre educado siempre te espera levantado. Todas y cada una de tus mañanas.
Un hombre educado también sabe que 14 cm. no tienen ninguna importancia cuando yaces a su lado.
Un hombre educado no empotra salvo que pierda el control. Suele castigarte cara a la pared, y tú, le dejas hacer lo que quiera.
Un hombre educado solo deja que te acaricies el pelo o cualquier otra parte de tu cuerpo en contadas ocasiones. Las demás lo hace él.
Un hombre educado no folla, no hace el amor, no te la mete. Te ocupa. Y a veces, se queda dentro cuando se ha ido.
Un hombre educado goza cuando corteja y seduce. Sugiere, invita y pide permiso para todo. Y toma al asalto en el momento adecuado.
Un hombre educado no te mira, te ve. No te oye, te escucha. No te juzga, te absuelve. Y carga a la izquierda al bailar.
Un hombre educado ama tus tacones. Entiende la banda sonora que provocan. Ama su música. Admira tu altura. Y sonríe.
Un hombre educado detesta cocinar, salvo que la cena seas tú.
Un hombre educado está al final de cada página, verso o capítulo. Eres tú el desenlace. O el final.
Un hombre educado puede vivir en la más estricta sequía. Y guardar intacto tu manantial.
Una mujer educada suele estar exhausta al final del día. Y siempre tiene escondido un suave beso de buenas noches.
Una mujer educada busca cobijo en tu abrazo, para hacerte fuerte, para hacerte hombre y para que entiendas su mundo.
Una mujer educada siempre necesita de un hombre educado que la invite a pasear. Y nada más.
Una mujer educada no llora en público, ni amaga. Lo hace en privado, y con un par de horas por delante.
Una mujer educada huele muy bien. Especialmente a un centímetro de distancia. Te elige. Imagina lo que vas a percibir. Te ha seleccionado.
Una mujer educada fue niña. Considera la vida imparable. Y la defiende por encima de cualquier otro valor.
Una mujer educada sabe que estás cerca aunque estés a cientos de kilómetros de distancia.
Una mujer educada nunca se calienta innecesariamente. Se limita a fundirse contigo. En una aleación indestructible.
Una mujer educada no te acaricia. Escribe con sus manos poemas en tu piel que tu interpretas. Y firma con sus labios.
Una mujer educada siempre tiembla ante un hombre. Pero jamás aparta la mirada. Temblar también es desnudarse.
Una mujer educada te hace sentirte único porque lo eres.
Forever - Antonello Venditti
Buenísimas tardes querid@s y no tan querid@s
Es lunes
Siempre desde otro punto de vista...
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Soy un hombre educado:
ResponderEliminarDime de que estás vacía y te llenaré con abrazos que no se van.
Dime que tienes frío y me quedaré un poco más.
Dime que vas a arder y entonces me acercaré.
Soy una mujer educada.
EliminarDicen también que el hombre educado tiene que ser como el café: bueno, fuerte y caliente. Yo te diré que me encanta el café :) Y añado que si además ese hombre te abraza, puffffff!!!!!!
Y que ahora soy/estoy como un colador de café, en el sentido metafórico: absorbo el aroma de los buenos recuerdos y me endulzo con eso, lo amargo de éstos se queda en el colador.
Gracias por tu participación siempre. Eres un artista.
Espectacularmente educada
ResponderEliminarMil gracias!!!! Qué bien me sienta ;-)
EliminarBuenos días...