La comunicación interpersonal es la fuente de la que emana la vida de una relación afectiva, sea esta del tipo que sea.
Mediante el encuentro voluntario, nos abrimos libremente, compartimos, expresamos y evolucionamos. La falta de comunicación acaba por diluir el "nosotros" y le da fuerza al "yo" más arrogante y soberbio que se sube a un pedestal y desde ahí lanza una mirada despectiva a su alrededor, olvidando que ahí están las personas que le aman y a las que ama.
Y aparecen las sombras. Creo que fundamentalmente dos: las reacciones exageradas y las proyecciones. Por proyecciones quiero decir atribuir a la otra persona impulsos o deseos que son propios.
¿Qué hay que hacer para que las sombras no nublen nuestro horizonte?
Simplemente aceptarlas, ponerlas voz, reconocerlas y admitirlas como una parte de nosotros. E irán perdiendo fuerza si dejamos de luchar contra ellas.
Hay que tener gestos sencillos sin darle la espalda a la complicidad.
Demasiadas relaciones afectivas suenan en sinfonías diferentes y con lenguajes musicales opuestos.
¿A qué suenan las tuyas?
¿Crees que merecen la pena?
¿Quieres recomponer la música?
Sal de la tiranía de tu ego y trata de hallar un lugar común y un espacio compartido. No te atrincheres en tu propia postura y visión del mundo, que suele dar lugar a dualidades simplistas que reducen el terreno, remarcan las diferencias, alejan, arruinan el entendimiento y dan al traste con todo.
¿Dónde has estado?
¿De qué te has escondido?
Piensa que existen cosas que no se recuperan: una piedra, después de haberla lanzado; una palabra, después de decirla; una oportunidad, después de haberla perdido; y el tiempo una vez que ha pasado.
Mi melodía podría sonar así...
Buenísimos días querid@s y no tan querid@s,
Es jueves,
Recordad que tenemos que aprender a caminar con tanta pasión como si fuera el primer día, y con tanta paz como si fuera el último.
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