Valiente porque entras en una batalla que no estás seguro de ganar.
Valiente por defender en lo que crees.
Valiente porque sabes que no solo te van a ocurrir cosas maravillosas y aún así vas con todo.
Valiente porque no necesitas llevar armas ni ganar guerras ni tirar a dar.
Valiente porque tiras la piedra, das la cara y no escondes la mano.
Valiente porque temes pero lo haces aunque sea temblando.
Valiente porque amas y arriesgas, porque tiendes la mano, porque mantienes tu palabra y porque no miras hacia otro lado.
Valiente la oveja negra que no quiere ser borrego, quien no se esconde y dice la verdad, quien reconoce sus fallos y los asume, quien no se deja llevar por la corriente, los que aprendieron a perdonarse y se dieron una oportunidad o cien más.
Valiente el que está a tu lado y se cala hasta los huesos por pasar contigo las tormentas, el que permanece a tu lado cuando los demás se van y te da la mano siempre.
Valiente el que secó sus lágrimas de un manotazo, el que tocó fondo, el que se sintió morir, y a pesar de todo siguió adelante con una sonrisa porque no hay otro camino.
Valiente es tener la mirada de verlo todo imposible y aún así intentarlo.
Sé valiente porque todo cambio comienza con una decisión seguida de una acción. Una sola gota de autenticidad, valor o arrojo puede teñir de éxito el color de tu día o de tu vida igual que así muchas pinceladas hacen un cuadro nuevo, hacer nos hace.
Buenísimos días querid@s y no tan querid@s,
Es viernes,
Cuando quieres alguna cosa, todo el universo conspira para que la consigas (La quinta montaña, de Paulo Coelho).
Hoy café en vena y media sonrisa.
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