Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada. La pandemia no solo no nos ha cambiado a mejor, sino que ha dejado al descubierto la fragilidad de nuestra memoria y la poca consistencia de las promesas y buenos propósitos que nos hicimos entre los aplausos y la mezcla de dolor e irrealidad que vivimos durante el confinamiento que se hizo eterno.
Lo mismo pasará con la guerra.
Conmigo o contra mí. Blanco o negro. Sí o no. Buenos o malos.
Simpleza, falta de empatía y agresividad se respiran a diario y convierten cualquier situación en un campo de batalla (nunca mejor dicho). Tratan de sentar cátedra auténticos aprendices y se endiosa a mediocres que se rodean de una corte más mediocre todavía para poder destacar. Falta diálogo y sobra monólogo. Falta llamar a las cosas por su nombre y dejarse de eufemismos, enfrentarse a la realidad y no a quién piensa diferente. Sobra rencor por el pasado y falta visión de futuro, sobra fanatismo y falta criterio.
Más que apoyar una ideología, se pretende acabar con la contraria. Los insultos pretenden tapar la falta de argumentos, razón y cultura que tanto abunda. Se justifica lo que se condenaría si fuera realizado por los contrarios y se trata de normalizar lo que son auténticas anormalidades.
Se grita, no se habla. Se impone, no se debate. Se ataca, no se dialoga.
Da igual lo que sea mientras lo hagan los míos. Creíamos tener una sociedad madura y ha resultado ser un adolescente que se cree único y rebelde mientras solo es uno más del rebaño.
Ojalá dejáramos atrás los prejuicios y pensar diferente no fuera motivo de insulto. Me gustaría saber qué pasaría si escucháramos las ideas sin saber de qué lado vienen. Solo ideas, no ideologías. Que nuestro criterio y sentido común nos dijeran si nos parecen buenas o no, sin estar influenciados por quién lo dice. Seguro que nos sorprenderíamos. Y mucho. Ojalá una cata a ciegas de ideas. Solo las propuestas, sin saber de dónde vienen. Y luego, otra, de vino, para brindar por el resultado.
No es el momento - Ricardo Arjona
Buenísimas tardes querid@s y no tan querid@s,
Es miércoles, cuando ya se ha sufrido en la vida enfrentamiento, separación, pérdida de seres queridos, enfermedad, ruina... el resto pasa a un segundo plano.
A pesar de todo y de todos, sed felices o al menos intentadlo.
Café de media tarde y a por el puente con ganas e ilusión.
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