No me apetecía nada. Por el mal tiempo que íbamos a tener ese fin de semana, por conducir tanto nada más salir de trabajar, y sobre todo por los recuerdos no vividos que sabía a ciencia cierta que vendrían a mí al estar en ese lugar. Pero ya había quedado que iría, era difícil coincidir en otra fecha y ocasión, y no me gusta ser "malqueda". Así que con toda la pereza del mundo, preparé mi maletita el día de antes, dispuesta a pasar el fin de semana.
Y reconozco que me he llevado una grata sorpresa: pueblos preciosos que apenas recordaba después de tantos años, una buena compañía y conversación, pinxos y chiquitos (Ummmmm!!!), el llegar muy cansada para caer agotada en la cama y dormir muy bien, la gente amable, retomar algún lazo medio deshecho por las circunstancias que no por voluntad... He vuelto muy contenta a pesar de las inclemencias del tiempo que apenas nos dio tregua.
Irún, Fuenterrabía, San Sebastián, Biarritz, Orio, Guetaria, Zarautz...
Y, si bien es cierto, que en cierto sitio, imágenes no deseadas venían a mi memoria sin yo quererlo, procuraba espantarlas como a las moscas molestas, sorprendiéndome a mí misma de conseguirlo.
Llegué a casa agotada, un fin de semana aprovechado y de los que te queda la sensación de haber vivido y disfrutado, tal y como deberían ser todos los días.
Me queda la asignatura pendiente de volver en verano para aprovechar esas playas estupendas, ver lo que no dió tiempo y seguir comiendo y bebiendo.
Lo he leido tarde, pero ya sabes lo que dicen... mejor tarde que nunca :)
ResponderEliminarEncantada de haber compartido contigo ese fin de semana aprovechado, espero que sea uno de tantos.
Un besito gordo!!!!
Lo de la fecha en verano es en serio ehhhh!!!!
EliminarBesitos ;-))