¿Quién debe morir para que el mundo se paralice por completo y desistamos de nuestras costumbres diarias? ¿Qué persona es suficientemente importante para que todo varíe de manera visceral?
Nadie.
Hace unos años yo leía cada día y comentaba de vez en cuando un blog muy interesante y que hoy ya no existe. Uno de esos post se titulaba Huellas y lo ilustraba una foto preciosa, como casi todas las suyas, de las dunas de Maspalomas en Gran Canaria, con unas huellas de pisadas en la arena. Me encantaría poder ser más fiel a ese escrito pero ha pasado mucho tiempo y no lo recuerdo demasiado bien, excepto que el autor decía que quería pasar por este mundo sin dejar huella. Yo, al leerlo y sobre todo al ver la foto, le comenté que seríamos como esas huellas de las dunas, que el viento soplaría y las haría desaparecer, nos haría desaparecer en cualquier momento. Con lo que ya no quedaría nada. Y él me contestó que eso era lo que había querido expresar.
Después de la muerte de alguién, por muy querido y cercano que haya sido a nosotros, la vida continua. Nunca se para por nadie. Supongo que así debe ser. Los demás no deben morir de dolor en vida "sólo" porque alguién ya no esté a su lado. Su vida sigue. Cada hombre sufre y muere sólo.
Así que yo sólo quiero dejar mi huella en mí misma. Una impronta sobre mí persona. Ser honesta, íntegra, entera, sólo por mí. Disfrutar todos y cada uno de los bienes y placeres que la vida me ofrezca mientras esté en ella, sólo y exclusivamente para que dejen una huella en mi cuerpo de satisfacción y dicha.
http://youtu.be/U0-iZ-MXM34
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